La Coco… alguien muy especial en mi vida…
Cuando todavía era muy pequeña, mis padres que en ese entonces eran muy jóvenes (todavía lo son), se fueron a estudiar sus carreras universitarias en otra ciudad, por lo que me quedé viviendo con mi abuela materna algunos años.
De esa época tengo recuerdos muy felices, vivimos las dos solas en un caserón, y por supuesto íbamos juntas para todos lados, hacíamos las compras, todas las diligencias propias de una casa, y lo mas divertido… en su cocina tenía destinado para mi un banquito para poder alcanzar a los muebles de la cocina, lavaplatos, etc.
Además me compró unos utensilios pequeñitos -pero de verdad-, con los que me inicié en la cocina, haciendo lo mismo que ella, todo bajo una estricta supervisión –para que no me hiciera daño.
De esas prácticas iniciales debe venir mi amor por lo culinario, de mas está decir que ella es una excelente cocinera y repostera, y que yo comía a la carta todos los días, pues siempre me preguntaba que me apetecía comer cada día…. Fui y soy una consentida…
Otra de las cosas que me gustaba hacer era revisar las cosas viejas de la familia, la biblioteca de mi abuelo –a quien no tuve la dicha de conocer, pues murió cuando mi mamá tenia apenas 8 años.
Otra maravilla para mi eran los viejos álbumes de fotografías, el cuaderno de poemas y pensamientos de la coco –es una romántica, una pequeña colección de juguetes y chucherías antiguas de la tía Eca, de quien tengo vagos recuerdos pues murió cuando yo estaba muy pequeña –pero de quien supe vivió una vida intensa.
Y así muchas otras cosas lindas, además de enseñarme a rezar, a no tenerle miedo a los fantasmas, tema que aterraba –léase la llorona, la sayona, el silbón, y cualquier fantasma que se pusiera de moda.
Luego cuando mis padres se establecieron, a pesar de seguir estudiando, me fueron a buscar para ir a vivir con ellos… aquello fue terrible para las dos, experimenté mi primer sufrimiento real en la vida. Claro que nos seguimos viendo en todas las vacaciones, y ella nos visitaba constantemente… pero cada despedida … era un drama.
Después vinieron los otros nietos, casi juntos mi primo mayor y mi hermana, y luego los demás… pero siempre existen celos al respecto, pues aunque se que nos quiere mucho a todos, siempre dicen que soy su favorita… pero entiendan… fui la primera, vivimos juntas y compartimos muchas cosas.
A la fecha, la Coco vive con mi mamá, la veo muy seguido, está mayorcita, pero en todo uso de sus facultades mentales, aunque con los achaques propios de la vejez, y quejándose porque quiere hacer todo lo que siempre hizo como si tuviera veinte años.
Ella pasa sus días rezando - como tres veces al día – sus rezos son efectivos, creo que ella tiene conexión directa con Dios y siempre le pido que rece por mí, cuando estoy en apuros.
También ocupa su tiempo tejiendo, leyendo, viendo TV, y lo que más le gusta … hablar por teléfono… con todos sus amigos, sobrinos, y ex novios de las mujeres de la familia.
Esa es la Coco, que nos vuelve locos a todos con sus cosas y su humor negro… y a la que espero tener por mucho tiempo más.
Te quiero mucho abuelita.
Cuando todavía era muy pequeña, mis padres que en ese entonces eran muy jóvenes (todavía lo son), se fueron a estudiar sus carreras universitarias en otra ciudad, por lo que me quedé viviendo con mi abuela materna algunos años.
De esa época tengo recuerdos muy felices, vivimos las dos solas en un caserón, y por supuesto íbamos juntas para todos lados, hacíamos las compras, todas las diligencias propias de una casa, y lo mas divertido… en su cocina tenía destinado para mi un banquito para poder alcanzar a los muebles de la cocina, lavaplatos, etc.
Además me compró unos utensilios pequeñitos -pero de verdad-, con los que me inicié en la cocina, haciendo lo mismo que ella, todo bajo una estricta supervisión –para que no me hiciera daño.
De esas prácticas iniciales debe venir mi amor por lo culinario, de mas está decir que ella es una excelente cocinera y repostera, y que yo comía a la carta todos los días, pues siempre me preguntaba que me apetecía comer cada día…. Fui y soy una consentida…
Otra de las cosas que me gustaba hacer era revisar las cosas viejas de la familia, la biblioteca de mi abuelo –a quien no tuve la dicha de conocer, pues murió cuando mi mamá tenia apenas 8 años.
Otra maravilla para mi eran los viejos álbumes de fotografías, el cuaderno de poemas y pensamientos de la coco –es una romántica, una pequeña colección de juguetes y chucherías antiguas de la tía Eca, de quien tengo vagos recuerdos pues murió cuando yo estaba muy pequeña –pero de quien supe vivió una vida intensa.
Y así muchas otras cosas lindas, además de enseñarme a rezar, a no tenerle miedo a los fantasmas, tema que aterraba –léase la llorona, la sayona, el silbón, y cualquier fantasma que se pusiera de moda.
Luego cuando mis padres se establecieron, a pesar de seguir estudiando, me fueron a buscar para ir a vivir con ellos… aquello fue terrible para las dos, experimenté mi primer sufrimiento real en la vida. Claro que nos seguimos viendo en todas las vacaciones, y ella nos visitaba constantemente… pero cada despedida … era un drama.
Después vinieron los otros nietos, casi juntos mi primo mayor y mi hermana, y luego los demás… pero siempre existen celos al respecto, pues aunque se que nos quiere mucho a todos, siempre dicen que soy su favorita… pero entiendan… fui la primera, vivimos juntas y compartimos muchas cosas.
A la fecha, la Coco vive con mi mamá, la veo muy seguido, está mayorcita, pero en todo uso de sus facultades mentales, aunque con los achaques propios de la vejez, y quejándose porque quiere hacer todo lo que siempre hizo como si tuviera veinte años.
Ella pasa sus días rezando - como tres veces al día – sus rezos son efectivos, creo que ella tiene conexión directa con Dios y siempre le pido que rece por mí, cuando estoy en apuros.
También ocupa su tiempo tejiendo, leyendo, viendo TV, y lo que más le gusta … hablar por teléfono… con todos sus amigos, sobrinos, y ex novios de las mujeres de la familia.
Esa es la Coco, que nos vuelve locos a todos con sus cosas y su humor negro… y a la que espero tener por mucho tiempo más.
Te quiero mucho abuelita.


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