Beso frances...
Hoy que tenía un tiempillo libre, con deseos de escribir y evitando a toda costa entrar en la tónica recurrente de mis últimos post de autocompasión, me acordé de lo telenovelera que solía ser en mi niñez y de la primera novela que recuerdo haber visto aun sin permiso de mis padres, especialmente de mi papá, quien me lo prohibía terminantemente.
Recuerdo que la veía cuando podía, caso contrario, una de mis amigas del colegio -quien tenía carta blanca con la TV- me la contaba.
Lo que mas me atraía del culebron, además del galán para la época, eran los besos que se daban esos dos. En mi vida había visto semejante cosa. Besos estilo francés -como los llaman en las películas gringas, o lo que en cristiano conocemos como tremendas latas.
En aquel entonces aclaré algunas dudas, como por ejemplo si los besos se daban con los labios cerrados o que? (¡que!)Tremenda enciclopedia para consultas la que tenía a mano.
Después de ver unas cuantas -bastantes- telenovelas mas, les fui perdiendo el gusto, obviamente por lo trilladas que suelen ser, por la constante de 2 o 3 fórmulas que utilizan y por aquello de la evolución....
Aun así recuerdo algunos buenos culebrones brasileros: Pantanal, Vientre en Alquiler, Mandala; que pienso rompen un poco ese esquema tradicional.
Hoy en día, eso de estar pegada a la TV, a una hora determinada de lunes a sábado, no se me hace precisamente divertido, sin contar con las interrupciones que tendría que soportar con las cadenas tanto de un lado como del otro.
En fin que para refrescarles la memoria -al menos a los adultos contemporáneos- les copio una reseña que encontré en la web, de esta obra maestra reveladora de algunos misterios de mi niñez.
RAFAELA. Rafaela Martínez, ya cercana a los 30 años, es una mujer de origen humilde que ha postergado su vida personal en su lucha por estudiar medicina. La madre de Rafaela, Caridad Martínez, es una mujer pobre e ignorante quien ha tenido seis hijos de diferentes hombres y ahora vive con el borracho Guanipa.
Aunque Rafaela ama a su madre, desprecia esa vida de promiscuidad y miseria y sueña con superarse. Le toca hacer el internado a la nueva doctora en un prestigioso hospital cuyo director es el padre de Rafaela.
Ella aprovecha para enfrentarse con el hombre que la abandonó al nacer y gritarle su desprecio. A ese hospital viene a trabajar Juan José un famoso médico argentino muy mujeriego. Juan José se interesa en Rafaela, pero ella lo rechaza.
Sin embargo termina por caer en sus redes y como su madre, es seducida y embarazada. Juan José esta sinceramente enamorado de Rafaela, pero de su pasado llega Mireya, su esposa a quien abandonara tras la trágica muerte de su hijo.


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