Entre trabajo, descanso, y una breve visita a la playa, pasamos estos carnavales…
Estos días de asueto, decidimos pasar por la casa de la playa (la casa de Rebe, la hija de mi esposo), a dar el respectivo vistazo, llevar los víveres y provisiones a quien cuida la casa, tomar un descanso y respirar el aire de mar.
La ruta hacia la casa no es precisamente bonita, pues se nota el habitual descuido y abandono reinante en los pueblos del litoral, a medida que se va subiendo y una vez que estás ahí, es diferente… casi todas las casas son de vieja data y la zona tiene un aire melancólico muy agradable, además de estar en una montaña, desde donde se puede observar el mar en todo su azul esplendor.
Esta casa al igual que las otras del área, también tiene su encanto, pues fue acondicionada con algunos muebles viejos y recuerdos familiares -de Rebe, su familia, las circunstancias y sus amigos.
Desde la cocina -cuyos muebles estuvieron una vez en otra cocina pero que una vez reinstalados allí quedaron perfectos-, un juego de cuarto no se si estilo Luis XV o que, pero si medio rococó en tonos beige y verde claro -que es un sueño, una inmensa colección de discos de vinil que encierra varios géneros musicales, un instrumento musical parecido a una cítara, algunas fotos viejas –no antiguas sino de hace unas dos o tres décadas, una colección de cajas de fósforos y agitadores de licor, hasta una colección de barbies viejas medio descabezadas, libros, revistas y muchas otras cosas que atesoras y luego es casi imposible deshacerte de ellas.
Además de todo el mobiliario y los recuerdos, está el personaje que habita la casa, que es un hombrecito solitario de unos cuarenta y tantos años, de una contextura super magra y tostado por el sol, que pasa sus días cuidando los dominios de los que hablo.
De esta persona, la cual conozco poco, puedo contarles lo que él me ha dicho y lo que he escuchado de quienes lo conocen un poco más.
Nació en Nueva York (según sus documentos), dice haber combatido en Vietnam (¿?). Ser el menor de todos sus hermanos, que no se sabe en que lugar del mundo están, pues según él, trabajan en algo secreto al igual que lo hizo su padre en su momento.
Comenta que perdió a sus padres hace mucho tiempo, y con lágrimas en los ojos –dice tener una esposa y dos hijas que lo dejaron para irse a tierras lejanas, por que no se portó bien y llevó un estilo de vida desordenada.
La parte de la historia de cómo llegó por estos lados, no ha aparecido en las conversaciones que hasta la fecha he tenido con él, solo se que es amigo de alguien de la familia de Rebe.
Sin querer juzgarlo, ese estilo de vida del cual el mismo comenta, puede evidenciarse en sus conversaciones, a veces incoherentes, pero con un vasto vocabulario que asombra, en los tatuajes y cicatrices en sus brazos y en esa mirada perdida de quien está viendo algo que los demás no pueden ver.
Recuerdo en una oportunidad en que lo conseguimos todo golpeado, obviamente por alguna pelea callejera, y nos contó como quien cuenta algo muy normal, que sus golpes habían sido producto de un encuentro con un ser de otro mundo –alguien a quien él conoció y había muerto hacia ya algún tiempo y ahora resucitado tenía los pulmones de plástico.
Y así tantas otras conversaciones e historias, que van desde misiones secretas con la CIA, la Interpol, encuentros con los Mayas, OVNIS y seres extraterrestres, viajes a las pirámides de Egipto con Nefertiti y Akenatón incluidos, hasta problemas existenciales del ser humano, que denotan una imaginación muy fértil y un sexto sentido muy agudo; Como lo demostró a finales del año 99, cuando vivía en una casa situada en Los Corales, y al comenzar las incesantes lluvias, que más tarde detonarían la terrible tragedia de la zona, tuvo un sueño premonitorio y sabiamente abandonó la casa donde vivía en ese entonces.
Demasiados estragos en tan pequeña humanidad… quien sabe que vivencias, excesos y desatinos lo han convertido en la persona un poco desconectada de la realidad que ahora es… pero que aun así demuestra ser una persona inteligente, cariñosa, de una gran nobleza y vocación de servicio por el prójimo.


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