Red Hot...
Esta semana en mi hora de almuerzo pasé por una frutería y vi unos hermosos mini pimientos rojos, y me lleve unos pocos. La señora de la tienda, amablemente me advirtió que eran bastante picantes y explicó como podía prepararlos. Lo cierto es que hice lo propio, lavarlos, cortarlos y quitarle parte de las semillas, para envasarlos con aceite de oliva y otras cosas.
Todavía es hora que siento un fuego en las manos, y aunque he lavado mil veces la tabla y los cuchillos, todo lo que allí preparo pica.
Aunque nos gusta el picante y solemos comer pimientos en todas sus variedades, jalapeños, guindillas, peperoncini, creo que no hay quien le gane a este familiar, pequeñito pero mas fuerte que el odio, llamado "ají chirel (7)".


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