Hoy unos cuantos días después vuelvo por estas páginas en un breve recuento de estos días.
La semana pasada solicité a cuenta de mis vacaciones pendientes el día lunes para hacer el puente, y justo a mediados de semana surge un asunto en la oficina que debía obviamente dejar resuelto el viernes -por lo del puente, y el cual se completó en un 80% y sin novedad.
En general y casualmente en el departamento, las reuniones pautadas para ese lunes, se cancelaron como por arte de magia, por inconvenientes de última hora -me imagino que asuntos de carácter logístico incluyendo dispersión geográfica.
El sábado me fui con Alexis y los chicos a la Isla para una presentación que tenían pautada en un sitio paradisíaco. Se trató de una fiesta súper fashion al mejor estilo de Cancún, donde la noche se dejó pasar divinamente.

Y finalmente… la playita, después de tanto desearlo -solo que me duro poquito, y trate de traerme conmigo el calor del sol y todo ese azul maravilloso.

Esta vez siendo el viaje en parte por trabajo, debimos plegarnos al horario del grupo y no era factible irnos en carro-ferry, por otro lado ni pensamos en alquilar un carro sino al final –aunque ni idea de cuanto estará costando este servicio, pero a punta de taxi no se disfruta la Isla a plenitud.
Al llegar a Maiquetía -11:00 pm, nos encontramos con un cuento de una terrible cola en la autopista y con poca disponibilidad de taxis, que afortunadamente se solventó rápidamente y ni rastros de aquella, pues solo con poner un pie en esta ciudad en cualquier momento aparece de la nada.
La semana pasada solicité a cuenta de mis vacaciones pendientes el día lunes para hacer el puente, y justo a mediados de semana surge un asunto en la oficina que debía obviamente dejar resuelto el viernes -por lo del puente, y el cual se completó en un 80% y sin novedad.
En general y casualmente en el departamento, las reuniones pautadas para ese lunes, se cancelaron como por arte de magia, por inconvenientes de última hora -me imagino que asuntos de carácter logístico incluyendo dispersión geográfica.
El sábado me fui con Alexis y los chicos a la Isla para una presentación que tenían pautada en un sitio paradisíaco. Se trató de una fiesta súper fashion al mejor estilo de Cancún, donde la noche se dejó pasar divinamente.

Y finalmente… la playita, después de tanto desearlo -solo que me duro poquito, y trate de traerme conmigo el calor del sol y todo ese azul maravilloso.

Esta vez siendo el viaje en parte por trabajo, debimos plegarnos al horario del grupo y no era factible irnos en carro-ferry, por otro lado ni pensamos en alquilar un carro sino al final –aunque ni idea de cuanto estará costando este servicio, pero a punta de taxi no se disfruta la Isla a plenitud.
Al llegar a Maiquetía -11:00 pm, nos encontramos con un cuento de una terrible cola en la autopista y con poca disponibilidad de taxis, que afortunadamente se solventó rápidamente y ni rastros de aquella, pues solo con poner un pie en esta ciudad en cualquier momento aparece de la nada.


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